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Medellín, 21 de febrero de 2026.
- El laboratorio departamental de salud pública es líder nacional en vigilancia genómica, clave para identificar variantes de diferentes virus.
- La Gobernación de Antioquia implementa acciones para la prevención de enfermedades respiratorias. A la fecha se han aplicado más de 9 mil dosis contra la influenza.
El laboratorio departamental, adscrito a la Secretaría de Salud e Inclusión Social, fue el primero en identificar la Influenza A, H3N2 clado k en Colombia, gracias a ser el único laboratorio de salud pública que cuenta con unidad de vigilancia genómica -junto con el Instituto Nacional de Salud-, lo que permite implementar acciones para el cuidado de la salud pública.
Esto se logra gracias al trabajo articulado del laboratorio departamental de salud pública de Antioquia, que recibe las muestras enviadas desde los territorios por las 16 unidades y laboratorios centinelas que hacen parte de este en las nueve subregiones del departamento, para hacer la vigilancia genómica de los microorganismos para identificar el genoma, en este caso las variantes de influenza A.
“Como departamento estamos preparados para atender oportunamente las contingencias que se nos presenten a nivel de la salud de los antioqueños. Nuestro laboratorio es el segundo más equipado del país y siempre ha cooperado con el IN Sa en la secuenciación genómica, participando de la vigilancia internacional de Influenza, no solo para atender las situaciones de salud pública en Antioquia, si no para apoyar las demás regiones del país”, afirmó Marta Cecilia Ramírez Orrego, secretaria de Salud e Inclusión Social.
El laboratorio departamental ha sido líder y clave en vigilancia genómica, lo que le ha otorgado una participación activa en la identificación de las variantes de virus como SARS CoV-2, causante del COVID, Mycobacterium tuberculosis resistente, Mpox e influenza. Esto le permite a la Secretaría de Salud e Inclusión Social identificar casos en territorios e implementar las acciones necesarias para prevenir enfermedades.
Durante 2025 en el departamento se aplicaron alrededor de 633 mil biológicos de Influenza/Antigripal en población de 6 meses a 5 años, de 50 años en adelante y al personal de la salud. Hasta la fecha en 2026 se han aplicado alrededor de 9 mil dosis.
De igual manera, el ente departamental recuerda que ante la circulación de virus respiratorios se deben implementar las medidas de autocuidado y mantener el protocolo para los síntomas de gripa, como usar tapabocas cubriendo boca y nariz, cubrirse al toser o estornudar cubriendo con la parte interna del codo, lavarse las manos constantemente y no automedicarse.
Adicionalmente, el laboratorio departamental de salud pública cuenta con una red de microscopistas a través de capacitación y entrenamiento a personas de los municipios, sobre todo de comunidades indígenas y líderes comunitarios, para que aprendan a tomar las muestras e identificar los parásitos en sus municipios, actualmente se cuenta con 93 puestos de microscopias en 21 municipios, para detección de malaria y chagas, dos enfermedades tropicales.
Necoclí, 21 de febrero de 2026.
La Gobernación de Antioquia desplegó un grupo de profesionales de la Secretaría de Ambiente para atender a los animales afectados por las emergencias asociadas a lluvias en el Urabá antioqueño. Este equipo, en su primera visita a los municipios de Necoclí, San Pedro de Urabá y Arboletes, atendió más de 300 animales de compañía especialmente en las veredas El Limoncito, Caribia, Santa Catalina, La almagra, El Guadual, El Carmelo en zona rural y el barrio Nueva Jerusalén en zona urbana.
El equipo conformado por médicos veterinarios, zootecnistas y personal de apoyo, realizó jornadas de atención veterinaria básica, suministro de medicamentos, desparasitación, vitaminización a caninos y felinos; y en compañía de la Secretaría de Salud se realizó vacunación antirrábica.
Como parte de la estrategia, el equipo dejó capacidad instalada en los municipios intervenidos, con insumos para atender aproximadamente a 10 mil animales de compañía mediante dosis de desparasitación y a mil 600 más con vitaminas.
En los próximos días las jornadas se extenderán a los municipios de Chigorodó, Turbo, San Juan de Urabá y Carepa, con el objetivo de garantizar atención médico-veterinaria básica y continuar protegiendo el bienestar animal en las comunidades afectadas.
Urabá, febrero de 2026.
Durante cuatro días la Gobernación de Antioquia, con el apoyo de la Armada Nacional, llevó 15 toneladas de ayudas humanitarias a las familias afectadas por las lluvias en los municipios de Murindó y Vigía del Fuerte. Crónica de una travesía para llegar a donde los antioqueños lo necesiten.
El río Atrato no es solo un paisaje exuberante, cargado de majestuosidad y asombro. Para los habitantes del Urabá y del Chocó, es una carretera, un puente y casi siempre, la única conexión posible con el resto de Antioquia y de Colombia. Por eso, cuando la emergencia golpea, la respuesta también debe navegar.
Durante varios días, una misión humanitaria de la Gobernación de Antioquia recorrió sus aguas para atender a las comunidades de los municipios de Murindó y Vigía del Fuerte, territorios afectados por las lluvias recientes que golpearon el Urabá antioqueño.
La travesía comenzó en el Buque Nodriza de la Armada Nacional de Colombia, una Patrullera de Apoyo Fluvial Pesada con capacidad para transportar 70 personas. Desde allí se coordinó el traslado de cerca de 15 toneladas de alimentos no perecederos y kits de aseo. Tenían arroz, lentejas, panela, papel higiénico, jabones y otros implementos que para muchos pueden ser básicos, pero que, en medio de la selva, de las inundaciones y de las múltiples necesidades, para estas familias son un verdadero tesoro que les permite sobrellevar la tragedia.
A medida que el comportamiento del río lo permitía, la operación cambiaba el modo de transporte. En puntos donde la profundidad disminuía y el cauce se hacía más pequeño, las ayudas tuvieron que trasladarse a una embarcación tipo Espartano: más pequeña, capaz de ingresar hasta la orilla de las cabeceras municipales. Cada transbordo implicó fuerza, organización y compañía de más de 20 uniformados de la Armada.
Después de 48 horas de navegación contracorriente, la misión llegó a Murindó. Las familias esperaban en el muelle, con una sonrisa y con la ilusión de un nuevo comienzo, así lo sentía Haminson, uno de los habitantes. Su casa fue una de las más afectadas, está ubicada a unos pasos del río, construida con palafitos, es decir, con estacas y pilotes de madera para elevarlas sobre el nivel del agua. La de Haminson era la más bajita, y adentro el agua llegó más arriba de la rodilla. Perdió casi todo: comida, ropa, incluso, la cama donde dormía.
Así se cumplió una parte del propósito que tenía la misión: ayudar, proteger y acompañar. En Murindó se entregaron cerca de seis toneladas de ayudas humanitarias, distribuidas de manera organizada y priorizando a quienes resultaron más afectados por la emergencia, como Haminson, quien agradeció el apoyo.
La misión continuó río arriba con destino a Vigía del Fuerte. Una vez más el Atrato abrió sus brazos para llevar lo que días antes el afluente arrebató. El ingreso nuevamente al Buque se dio al caer la tarde, mientras el sol se ocultaba sobre la frondosidad de los árboles y uno que otro animal que se asomaba a hacernos compañía.
Después de 24 horas bajo constante lluvia y con las condiciones propias del río, la embarcación llegó a Vigía. La misión era entregar 9 toneladas que fueron movilizadas mano a mano en una cadena humana que demostró solidaridad y empatía con los habitantes.
Entre botas, cajas y bolsas, se asomó Rocky, el perro que acompaña fielmente las misiones de la Armada, recorriendo el lugar como lo que es, un integrante más del equipo. Al llegar, en la orilla del muelle se veían dos mujeres, hermanas, limpiando lo que seguramente sería el almuerzo ese día: pescado. Bajo la lluvia salieron las personas a recibir las ayudas que serán el sustento de los próximos días, que les permitirá mitigar el hambre, algo fundamental, como lo describió don José, uno de los habitantes que recibió estos mercados.
En total, cerca de 15 toneladas de ayudas humanitarias fueron distribuidas durante esta travesía por el Atrato. La operación implicó planeación logística, articulación interinstitucional y presencia permanente en territorio para garantizar que la asistencia llegara directamente a las familias afectadas, tal y como lo quiso el Gobernador Andrés Julián.
Más allá de las cifras, la misión ratificó un principio: las comunidades del Atrato antioqueño no están solas. La Gobernación llegó hasta donde el acceso solo es posible por vía fluvial, en medio de condiciones climáticas adversas y largos trayectos contracorriente.
La navegación terminó en Vigía del Fuerte cuando el río volvió a quedar en silencio y solo estaba la certeza de que cada kilómetro recorrido tuvo sentido. Llegar al Urabá lejano, ese que está surcado por el Atrato, no era el único propósito: era cumplirle a los paisanos y, sin duda alguna, estar donde los Antioqueños lo necesiten. Misión cumplida.
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