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Intervención de hoy jueves ante la Corte Constitucional de Colombia del gobernador de Antioquia Luis Pérez Gutiérrez, en la Audiencia pública de seguimiento a órdenes de la sentencia T-236/17. Suspensión de la aspersión con glifosato.

“No hay un problema nacional más grave que el narcotráfico. Sus derivaciones dañinas están en la base de todas las tragedias de nuestro país. Es un disolvente de las instituciones, un veneno para la ética ciudadana y una mortaja para los sueños. Lo más grave es que estas tres pestes afectan sobre todo a nuestra juventud, e incluso, hay que decirlo con el alma arrugada, a nuestra niñez. 

El avance de una nación tiene el color de la Juventud; una sociedad es progresista si tiene jóvenes llenos de oportunidades; pero si la juventud solo encuentras muros y cadenas en lugar de alas, existe la certeza que es una sociedad miserable. Sin jóvenes libres no hay patria, ni ahora ni después.

Cuando se defiende a nuestros jóvenes de la motosierra de la droga, se está defendiendo es a la Patria entera. En este país llevamos muchas generaciones pidiéndole a los jóvenes que sufran por la patria y no que vivan para ella. La Patria no es una figura abstracta que vive en los manuales o en las banderas o en los escudos, la Patria es en esencia de carne y hueso.

La Droga es un instrumento macabro de destrucción de valores. Desde la droga se pierde el derecho a la vida. Desde el narcotráfico nacen las más inhumanas torturas. Desde el microtráfico crecen las bandas criminales que obligan a los ciudadanos a vivir con miedos; la droga está proscribiendo en Colombia el Derecho ciudadano a vivir sin miedo. Si no se ataja el narcotráfico es un trasegar hacia una sociedad deleznable, sin ética y sin estética humana. La Droga huele a sangre y huele a crimen.

Ser colombiano debería producir gran orgullo por nuestros deportistas, artistas, nuestra biodiversidad. Pero no es así. Hoy Colombia, es sinónimo de cocaína. Somos el país que produce el 70% de coca del planeta. Los cultivos ilícitos son monstruos de siete cabezas.

Antioquia tuvo en 2016 cerca de 8.500 hectáreas. En dos años se han destruido 22.500 Hectáreas y todavía se tienen cerca de 11.000 hectáreas. Antioquia Libre de Coca es nuestra bandera. Libre de la esclavitud social de la droga. Pero que batalla más dolorosa.

Buscando tecnología y competitividad, se utilizaron drones de alta precisión para aspersión, efectivos pero lentos todavía. Los ilegales caminan más rápido que las autoridades. Antioquia solicita ahora aspersión con helicópteros de alta precisión porque las herramientas de erradicación manual parecen de la época de Olafo. Por cada hectárea de erradicación manual nacen 1.5 Hectáreas nuevas o por resiembra. Esto parece una comedia, pero no, es nuestra tragedia.

Erradicar una hectárea manual de coca cuesta más de $ 8 millones. Erradicarlas todas por el método manual no sería una meta posible. 

En Colombia los insurgentes para ser poderosos no necesitan ideología necesitan narcotráfico. Los dueños del menudeo de la droga son otro Estado. En gran parte del territorio colombiano los criminales de la droga son más poderosos que el Gobierno que los rige. Duele en el alma, cuando los narcotraficantes son más competitivos que el Estado. Los ilegales nos están ganando la carrera. 

Vengo hoy a decirles, con amor de gobernante y dolor de ciudadano, con la certeza de quien ha enfrentado con firmeza y decisión al narcotráfico, con la autoridad de haber intentado las estrategias legales: la lucha contra la expansión de cultivos ilícitos se está perdiendo y se seguirá perdiendo. Los ilegales van a velocidades superiores a las del gobierno. En temas de droga, El Gobierno parece un bonsái luchando contra gigantes. 

Todos los escenarios que deja la droga son nefastos. Las escuelas, centros de distribución y de consumo; niños desde los 9 años adictos. El medio ambiente también es víctima. El 65% de los bosques de Antioquia, han sido deforestados a causa de la minería ilegal y los cultivos ilícitos, lo que ha significado pasar de 2.7 millones de hectáreas en el año 90 a casi 500.000 hectáreas en la actualidad. 

Honorables Magistrados. No hay nada que atente más contra la Constitución, que aquello que destruye los vínculos que fundan la nación. El principal veneno de la democracia es la ilegalidad. Patria o Coca, ese es el dilema ético”.

 

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