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Encender una vela por Antioquia

Seis años vivió sin ver la luz de una bombilla. No podía observar con detalle la cara de su padre porque la energía en Belén de Bajirá parecía ser solo un mito de la ciudad y no una realidad apreciable.

Mélido Martínez llegó a este corregimiento de Mutatá porque su papá no aguantó la pena de que su esposa muriera y decidió ponerse a andar por todo Antioquia en compañía de su único hijo.

Tuvieron como punto de parada un territorio entre montañas que no era habitado por más de ocho personas, sin embargo, ellos se sumaron a la lista. Dada su magia y particularidad, este lugar parecía estar ubicado al otro lado del mundo.

Las montañas obstaculizaban la proyección de la luz del sol y como si fuera poco, la mayoría no sabía qué era un bombillo. Estas personas estaban acostumbradas a vivir en medio de velas y a guiarse en las noches a través de la voz.

Desde los trece años, Mélido sólo se preocupó porque los cultivos de su padre fueran prósperos y alcanzaran para sobrevivir. No sabía lo que era un televisor o para qué servía un radio y ni se imaginaba que el sol no era el único que alumbraba. Era un joven campesino que nunca aspiró a tener más que un pan para comer.

Su padre Diego Martínez esperó por varios años que un bombillo se prendiera, pero murió con esa esperanza. Una tos con fiebre le ocasiono la muerte. Aunque Mélido dice que fue más la partida de su madre la que se lo llevó. Tristemente después de esta ausencia, se hizo realidad lo que antes era un mito para todos los pueblerinos, llegó la luz.

Los habitantes de Belén de Bajirá se reunieron alrededor de un foco esperando que los rayos de luz cayeran encima de ellos. Después de unos segundos, todo fue real y por fin se pudieron ver cara a cara en medio de la noche.

Algunos gritaban de emoción e incluso abrazaban a sus familiares como si se tratara de un nacimiento de un nuevo miembro y no era para menos. Desde ese momento, nada volvió a ser igual. La luz que trajo la Gobernación de Antioquia le dio otro reflejo a sus vidas.

Hoy Mélido tiene 80 años y teme que si estas tierras son nombradas como parte de El Chocó pueda ocurrir lo mismo que cuando estaba joven. Afirma que podría morir en medio de la oscuridad y la tristeza al igual que su padre.

Vive solo y aunque su casa cambió de estar construida por maleza a estar hecha de madera, lo único que le sobra es la luz. Las necesidades son visibles así sea a oscuras.

Sin embargo, tiene encendidas varias velas no para revivir el pasado sino para que un milagro haga que Belén de Bajirá siga siendo parte de Antioquia. De esta manera, conservará el legado que su herencia le dejó y este territorio será visible no solo para el departamento sino para todo el mundo.

Escrito por: Érica Zapata Vásquez
Revisó: Sandra Arango Cano

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